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La conciencia por el cuidado del planeta, por mantener entornos libres de contaminación y velar por la sostenibilidad de los ecosistemas, son valores que han cobrado importancia en los últimos años. El desarrollo sostenible representa la transición de una sociedad más coherente por el cuidado del medio ambiente, un modo de desarrollo cuyo propósito es garantizar el equilibrio entre el crecimiento económico, preservar el medio y el bienestar social. 

De acuerdo con Catalina Quintero, docente del programa virtual de Especialización en Gestión Ambiental de Areandina, los Sistemas de Gestión Ambiental o SGMA, son herramientas fundamentales que emplean las empresas para gestionar procedimientos, procesos y recursos para determinar y alcanzar una política medioambiental responsable.

“Con un sistema de gestión ambiental, la empresa puede cumplir los requisitos legales y normativos impuestos por el Gobierno y con las expectativas de sus clientes, sin dejar de lado el objetivo de dar cumplimiento a las necesidades establecidas o identificadas en los aspectos sociales, económicos y ambientales, buscando, además, una mejora continua de esa relación hombre-sociedad, empresa-naturaleza”, explica la docente Quintero.

Así mismo, es enfática en señalar que un sistema de gestión ambiental ayuda a las empresas a tomar buenas decisiones desde la alta dirección, buscando principalmente que promuevan lo que conocemos como desarrollo sostenible. 

“El desarrollo sostenible debe satisfacer las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, es decir, como empresa o ciudadanos, debemos pensar en los servicios y/o beneficios ecosistémicos que disfrutamos actualmente para que las futuras generaciones también lo hagan y del mismo modo las empresas puedan seguir generando empleo, pero pensando siempre en cómo mantener los recursos naturales de manera sostenible”, dice Quintero.

El desarrollo sostenible tiene unos principios fundamentales que enmarcan la conservación de los recursos naturales, por lo que la académica Quintero señala que está bien hacer el uso adecuado de las materias primas, pero hay que tener en cuenta que hay ecosistemas estratégicos y sensibles. “Como empresa, se debe ser corresponsable al identificar cuáles son esos ecosistemas para seguir brindando servicios ecosistémicos, dado que al explotarlo de manera indebida la recuperación no será la misma. Es muy específico que la sostenibilidad no se alcanza de manera individual, sino a través de lo social. Por eso, como empresa, no podemos pensar en ser sostenible si no tengo materias primas, ni tampoco si mis empleados no están satisfechos o no tengo flujo de caja.

Si bien es importante que las empresas adopten posturas sustentables, la académica Quintero recuerda que los pilares sociales, económicos y ambientales, son necesarios para garantizar que la empresa lo aplique de forma armoniosa.

“En el tema social es importante reconocer cuáles son los actores y las partes interesadas, así como los proveedores, clientes internos y externos y, las comunidades cercanas que forman el componente social. Cuando hablamos del tema económico en el marco de la sostenibilidad, tenemos que encontrar las maneras de producir mejor, de manera más eficiente reduciendo los costos y mitigando los impactos ambientales. Por último, en el foco ambiental, es importante reconocer cuáles son esos aspectos de impactos ambientales que tiene la empresa y cómo se pueden compensar para cumplir con los temas legales”, afirma la experta.

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Beneficios

Los beneficios de implementar un sistema de gestión ambiental pueden ser visibles a corto, mediano o largo plazo, sin embargo, trae muchos beneficios consigo, como por ejemplo, una certificación internacional que contribuye a mejorar la imagen corporativa, al comunicar su compromiso con el medio ambiente.

“Existen procesos que incluyen el tema de reducción en costos de producción, disminución de uso de los recursos, cumplimiento legal y reconocimiento de la empresa en el sector, por ejemplo. En temas de licitación pública en Colombia, se incluye el componente ambiental para que toda empresa que desee participar licitaciones públicas, puede tener mayor puntaje si logra demostrar que es responsable ambientalmente. Otro de los beneficios son los incentivos tributarios que permiten disminuir impuestos, entre otros”, agrega la docente Quintero.

Finalmente, la experta Quintero recomienda que, para promover el desarrollo sostenible, es importante abordar los elementos sociales, económicos y ambientales de manera equitativa. “Es importante que cada componente del sea del 33.3%, porque el desarrollo sostenible nos habla de la interdependencia de los tres piares. Debemos ser conscientes de que, si no hay ecosistemas, no tendremos materias primas y, sin ellas, no hay empresas, ni empleo. Sin esos ecosistemas, no tendremos salud y alimentos y, en un país como Colombia que tiene vocación agropecuaria, el tema de los alimentos, no solo es un tema de derechos fundamentales, sino un tema de empresas”, concluye Quintero.

Tomado del Nuevo Siglo